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¿Y si regresamos?

Se dice que las segundas oportunidades no son buenas, sin embargo, en los últimos años se ha visto una tendencia a la reconciliación en parejas que llevaban años de separación, incluso con divorcio firmado y, contra todo pronóstico, estas segundas partes sí son buenas y funcionan bien.

Se dice que las segundas oportunidades no son buenas, sin embargo, en los últimos años se ha visto una tendencia a la reconciliación en parejas que llevaban años de separación, incluso con divorcio firmado y, contra todo pronóstico, estas segundas partes sí son buenas y funcionan bien.

La mayoría de las parejas que se dan una segunda oportunidad después de haberse divorciado, afirman que en esta segunda ocasión no están regresando con la misma persona de la que se divorciaron ya que el tiempo, la madurez y las circunstancias los han cambiado.

Según los psicólogos la elaboración del conflicto es la clave para que una pareja que se separó vuelva a reunirse. Tener claro que los viejos reproches quedaron saldados con el divorcio anterior es fundamental para no traer los errores del pasado a la relación renovada.

La separación en muchos casos ayuda a ver nuevamente las virtudes olvidadas de la pareja, los problemas anteriores desaparecen y ahora se dan cuenta de que persiguen los mismos objetivos. Es cierto que no existe una garantía de que en esta ocasión funcionará al cien por ciento, pero las probabilidades aumentan si ahora se trata de dos personas que han mejorado su comunicación, comparten valores, costumbres y un proyecto de vida.

En Red Familia te damos algunos tips que pueden ayudarte en esta nueva etapa de reconciliación en tu matrimonio:

  • Deben ser realistas con lo que esperan de su relación
  • Valoren los cambios que la madurez y el tiempo les han brindado para conocer nuevamente a su pareja y generar nuevas formas de relacionarse.
  • Eviten traer a esta nueva etapa los errores o reproches del pasado.
  • Establezcan nuevas líneas de comunicación y reglas de convivencia.

En ocasiones es necesario bajarnos del escalón de la exigencia y el orgullo para valorar lo que realmente significa nuestro matrimonio y poder retomarlo con mayor entusiasmo y determinación. Porque en el amor y la familia, está la solución.

 

Por: Verónica González, especialista de Red Familia

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