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El nivel educativo de los esposos

Hasta hace unas décadas entre los matrimonios era muy común que el hombre fuera jefe de familia, y contara con un mayor grado de escolaridad que la esposa.

Hoy en día, esto ha cambiado y se ha incrementado el número de matrimonios en los que ambos esposos cuentan con un nivel de preparación semejante e incluso, según un estudio de la Universidad de Barcelona, es creciente el número de matrimonios en que la mujer cuenta con un grado escolar superior al de su esposo. Pero ¿de qué manera influyen estos cambios en la relación de las parejas?

De acuerdo con una investigación publicada por la asociación americana de sociología, el nivel de estudios de los esposos no es un factor que determine el éxito y la permanencia de la relación, sin embargo, si encontraron que cuando ambos esposos cuentan con el mismo nivel de estudios, tienen 33% menos de probabilidades de divorcio.

Si bien es cierto que el desarrollo de muchas de las habilidades intelectuales lo proporciona el ámbito escolar, también es cierto que una buena educación, los valores y los modales no se adquieren de los grados escolares. De tal manera que una persona puede no tener un título profesional, pero si se ha preparado de manera informal a través de la lectura, la experiencia de vida, por el deseo de aprender y la investigación, puede fácilmente entablar una buena conversación y relacionarse con cualquier profesionista.

Ahora bien, sabemos que las relaciones de pareja por sí mismas no son sencillas, que es necesario tener mucha disposición para dialogar, escuchar, expresarse con claridad y respeto, negociar y ceder ante diferentes circunstancias y, si en el nivel de formación de los esposos hay diferencias importantes, esto si puede llegar a generar conflictos y desestabilizar al matrimonio, ya que repercutirá tanto en el tipo de conversaciones que tengan como en la manera de resolver los desacuerdos.

Por otro lado, la actitud también juega un papel determinante en la relación, ya que, ante la diferencia de desarrollo intelectual del esposo o la esposa, una simple conversación puede hacer sentir a uno de ellos que el otro tiene una actitud arrogante de superioridad, y al otro que no cuenta con la preparación suficiente para entenderlo. De esta manera se producen malentendidos y como consecuencia se generan conflictos.

Es claro que cuando hay una afinidad intelectual las probabilidades de que las cosas resulten más sencillas se incrementan, siempre y cuando vayan de la mano del amor, la honestidad y la comunicación, pero esto no determinara el éxito del matrimonio.
Por tal motivo en red familia queremos darte algunas sugerencias que pueden ayudarte a fortalecer tu relación con tu esposo o esposa.

  • Trata de no idealizar a tu pareja, todos tenemos habilidades diferentes.
  • La admiración a tu pareja es fundamental para mantenerlos unidos.
  • Si existe una similitud en valores y educación la parte intelectual estará en armonía.
  • Cuida mucho tus actitudes, no te muestres superior ni inferior ante tu pareja.

Recuerda que no hay una fórmula mágica para que un matrimonio funcione y en ocasiones las grandes diferencias son las que más los unen. Ten presente que, en la familia, está la solución.

 

Por: Verónica González, especialista de Red Familia

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